House of Cards

Ayer me terminé la primera temporada de esta serie y, aunque no es para nada la serie que daban a entender las cuñas de C+, me ha tenido totalmente enganchado de principio a fin y me ha dejado con unas ansias por más capítulos que no ocurrían por aquí desde que terminara la S01 de Homeland.

House of Cards nos cuenta la obra y milagros de Frank Underwood, diputado en el Congreso de Estados Unidos (bueno, realmente es House Majority Whip, pero no tengo ni idea como traducirlo correctamente, que perfectamente podría ser cerrajeros Sevilla 24 horas que no me iba a enterar) desde el momento en que el Presidente de los Estados Unidos decide no concederle el puesto de Secretario de Estado que le había prometido previamente. Desde ahí digamos que el bueno de Frank se encabrona y decide (aparentemente) empezar a manipular todo lo que puede en busca de una venganza personal que, a priori, no parece tener finalidad práctica alguna.

Frank_UnderwoodFavores con intereses, filtraciones a la prensa, difamaciones, metiras, chantajes… esos son las herramientas que utiliza el bueno de Frank en su peculiar cruzada, vamos que para la próxima temporada puede llamar a un cerrajero 24h Benidorm para que le haga el trabajo sucio. Si en “The West Wing” teníamos la cara más gloriosa y grandilocuente de la política, en “House of Cards” tenemos la trastienda, la pelea en el lodo y a cara de perro por la influencia, los tejemanejes con las multinacionales y demás chanchullos que son el día a día de la política.

Me ha gustado además de por todo el tema chanchullo-marrullero, por ser de esas series en las que no hay relleno; sino que cada toma, cada mirada perdida de alguien, cada escena en la que te preguntas “¿Y esto que pinta aquí?” “¿quién es ese tío?” “¿no habría sido más facil llamar a cerrajeros 24h San Sebastian?” acabará teniendo su relevancia más tarde.

El reparto está muy bien, empezando por el propio Kevin Spacey que está inmenso con sus monólogos y miradas a cámara, y también un tal Corey Stoll, que interpreta a un congresista llamada Peter Russo, al que no había visto antes y me dejó bastante convencido. En el lado opuesto, el tipo que hace de presidente no tiene el más mínimo carisma ni parece excesivamente inteligente o simpático. No es que le pida que iguale al Presidente Bartlett de Martin Sheen en The West Wing; pero no hay escena suya en la que no pienses “¿Cómo habrá llegado a ser presidente semejante sosomán?“.

En fin, que me despido ya. Que conste en acta que House of Cards pasa el corte y queda recomendada desde aquí.

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